martes, 19 de mayo de 2009

Cómo percibo mi docencia.

Creo que lo que hago frente al grupo no inicia en ese momento, es un proceso que lleva preparación y análisis de la clase a impartir; no me hago las preguntas después de la clase del porqué hice tal o cual actividad, en mí caso me hago algunas preguntas antes de las clases cuando reviso los temas a impartir, tales como:
¿Cómo haré más comprensible e interesante este tema?
¿Qué materiales y métodos debo integrar al mismo?
¿De qué forma lo integro a la vida real de mis alumnos?
¿Con esta o aquella actividad lograré la asimilación del tema?
¿Qué tanta practica será suficiente para hacer que los conocimientos perduren más allá que el día del examen?
¿Qué posibles problemas o preguntas puedan surgir en la clase, y qué posibles soluciones tendré?
Aún tomando en cuenta estas y otras preguntas antes de la preparación de la clase y el análisis después de la misma, no he logrado quedar satisfecho en la mayoría de la ocasiones y continuo buscando de qué forma mejorar.
En un día de trabajo para cada clase pasar asistencia no es mi prioridad. Ya sea que lo haga al momento de solicitar alguna participación o al final de la clase marco la ausencia de alguien.
Por lo general explico el tema de diversas formas; ya sea con una presentación en power point, escribiendo en el pizarrón, iniciando con una historia que involucre el tema, un pequeño video que refuerce el tema, etc, ya que no me gusta hacerlo siempre de la misma manera.
Confirmo la comprensión del tema a través de preguntas directas, o ejercicios escritos que monitoreo al momento que los están haciendo, o diálogos que también monitoreo o con algún ejercicio escrito que entregaran al finalizar la clase.
Al final de la clase me pregunto: ¿en qué fallé?, ¿qué debo mejorar?, ¿logré interesarlos en el tema?, ¿cómo lo podría hacer mejor?, ¿Porqué lo que funcionó bien con un grupo no me funcionó en otro?

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